

La oliste, la besaste, aspiraste su esencia, pasaste el trago de su amargura, pero te enfermó. No aprehendiste lo más importante, recordás que creciste, todavía sentís su calor, su humedád, su toxicidad, pero no aprehendiste lo más importante. Aprender..., a que vivir, es morir... no sos la excepción.





0 comentarios:
Publicar un comentario